Cuidar tus joyas como un tesoro

Cuidar tus joyas como un tesoro

Cuando compramos joyas las vemos brillantes y perfectas, y nos gustaría que se mantuvieran así cada vez que las usemos para un evento social, familiar o simplemente para llevarlas en nuestro día a día; sin embargo, debemos tener un cuidado especial para lograr mantenerlas en perfecto estado. Te enseñaremos cómo cuidar tus joyas como un tesoro.

Generalmente creemos que es suficiente con guardar bien nuestras joyas, pero cada una tiene sus características propias y de cuidado. A continuación, haremos un repaso por cada tipo de joya.

Joyas con piedras preciosas

Una de las principales características de las 4 piedras preciosas es su alta dureza, esto quiere decir que es difícil rayarlas (el diamante, por ejemplo, es el material más duro que existe), sin embargo, no significa que también sean resistentes a los golpes y a las caídas, por lo que debes tener mucho cuidado y evitar que tus joyas con piedras se caigan o se golpeen.

Si quieres limpiar tus joyas con piedras, te aconsejamos hacerlo de la siguiente manera:

  1. Utiliza siempre un paño suave y pásalo seco por toda la joya si quieres quitarle el polvo o algún tipo de suciedad superficial.
  2. Si quieres hacer una limpieza más profunda, haz una mezcla de agua y jabón de manos, y frota la joya con un cepillo nuevo de cerdas y esta mezcla, luego enjuágalas en un chorro de agua suave y sécalas con un paño suave. Te recomendamos que tapes los desagües mientras enjuagas para evitar que tu joya se pierda si se te cae de las manos. 

Joyas con perlas

Las perlas tienen un cuidado especial, más rigurosos que el de las piedras preciosas porque son más delicadas.

Las perlas están hechas de nácar, que es un material orgánico que puede deteriorarse con facilidad si no se le trata con cuidados especiales. Para que te duren muchos años te recomendamos:

  1. Las joyas con perlas deben ser lo último que uno se ponga y lo primero que uno se quite para no aporrearlas con metales o piedras de otras joyas que son más duros y pueden rayarlas.
  2. No aplicarse perfumes, cremas o maquillaje cuando se tienen puestas joyas con perlas, puesto que los químicos de estos productos pueden dañarlas.
  3. Evitar bañarse con perlas puestas.
  4. Nunca limpiar las perlas con alcohol o sustancias que lo contengan. Debe hacerse con un paño húmedo para quitarles el exceso de piel y los posibles químicos de los que hayan podido impregnarse durante su uso.
  5. Las perlas se deben guardar en lugares con condiciones ambientales normales, evitando exponerlas al sol directo, a una alta humedad y a fríos o calores extremos. También se debe evitar guardarlas con otro tipo de metales como la plata, y debe hacerse preferiblemente en estuches de seda, algodón o terciopelo.

Joyas en oro blanco

El oro blanco de 18 K está hecho con una aleación de 75% de oro puro (amarillo) y 25% de otros metales que son blancos, por lo que este oro no es realmente tan blanco como la plata o el platino; para llevarlo a que se vea así de blanco, a las joyas en oro blanco se les hace un baño de rodio.

Debes saber que, como cualquier baño, el de rodio también se cae con el uso, entonces es probable que un anillo que usas con frecuencia se torne ‘amarilloso’ en los puntos donde tiene contacto con la piel. Esto es completamente normal en todas partes del mundo, el oro blanco siempre requerirá de un mantenimiento periódico para devolverle su color.

¿Tienes preguntas? Nuestros asesores están disponibles al alcance de un clic para resolver tus dudas sobre cómo cuidar tus joyas como un tesoro:

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